miércoles, 26 de agosto de 2009

LA COSTA GUIPUZCOANA

Hoy salió el sol, y como si de un acto reflejo se tratara, buscamos el mar. Hoy tocaba la costa guipuzcoana y empezamos en Zarautz, un pueblo costero a veinte kilómetros de S. Sebastián que es donde Arguiñano graba sus programas. Desde allí, viaje por carretera costera llena de curvas, de playas pequeñas, de acantilados que impedían que el bosque se precipitara sobre el mar, pueblos recónditos y caseríos con pedigrí. Hoy nos vamos a la cama con sabor a sal y con un rumor marino que en cierto modo, nos resulta familiar. Porque la mar, como las madres, sólo hay una.

...Y DE LA MAR


...pescado, naturalmente. Comida en Getaria, pueblo donde partió y regresó Juan Sebastián Elcano, en la primera vuelta al planeta. Restaurante: Iribar, recomendado por Ricardo. Entrantes: ensalada de ventresca de bonito y pimiento del piquillo y unas habitas tiernas con chipirones. De segundo un riquísimo cogote de merluza para tres, a la parrilla (típicamente situada a la entrada de los restaurantes). Aunque nosotros buscábamos besugo, el preciado pescado del cantábrico. De postre: flan con caramelo y una torrija de arroz con leche y helado de naranja. Vino: blanco del país. Compañía: Pedro Ozinaga y ...ta chán: Paloma San Basilio...guapa la muchacha.

LUIS NOS HABLA EN EUSKERA

LA PASIÓN DE RICARDO

Hay dos tipos de geografía: la física y la humana. Normalmente cuando se viaja sólo se ejercita la primera, sin embargo la segunda, la humana, es como la sal a la comida. Hoy tuvimos el placer de conocer a Ricardo, antiguo jefe de Luis en el restaurante Amaiur. Hizo de Cicerón durante casi tres horas desde Zarautz hasta Getaria, mostrándonos paisajes alejados de las rutas típicamente turísticas. Ricardo, cuando hablaba, transmistía una pasión que lo desbordaba por su país, por su tierra. Nos mostró el paisaje del txakolí, del monte guipuzcoano, de los árboles que lo pueblan, de los peces que lo surcan, de la manera de prepararlos, de los mejores bocados, de los secretos de los pueblos, de las miradas de la gente. Fue un gustazo estar con él, pero sobre todo descubrir la pasión que puede un ser humano transmitir por su tierra. De corazón: ¡mil gracias, Ricardo!

AMISTAD


Una pena que la foto no refleje en su integridad ni la belleza del atardecer ni la intensidad de la amistad que nos une en estos momentos. Al menos, es testimonio mudo de ese momento tan especial que nos asaltó cuando la luz ya oxidada del atardecer se acostaba sobre el paisaje y nos regalaba un escenario de montañas que se perfilaban hasta donde nos llegaba la vista.

martes, 25 de agosto de 2009

DE BILBAO A LAGUARDIA



Hoy tocaba la costa de Gipuzkoa y Bizcaia. Pero llovía, como suele llover por estas latitudes:con intensidad. Entonces decidimos alquilar un coche y huir hacia el sur, a la rioja alavesa. El viaje nos permitió descubrir la transición del verde cantábrico al campo mesetario del sur de este país, donde los viñedos se confunden con el horizonte, aparecen los trigales en el paisaje y los pueblos pespuntean la geografía. La borrasca ha pasado sobre nosotros y a mediodía se abrío un cielo azul que nos regaló una tarde luminosa y serena. Un día hermoso en una tierra hermosa. Apunten en sus cuadernos de viaje: la rioja alavesa. Y un pueblo inolvidable: Laguardia.

PAISAJE RIOJANO BAÑADO POR EL EBRO